La sostenibilidad psicosocial de la ciudad

 


Extracto de: (Psychosocial sustainability of urban areas) 

Apodaka, Eduardo; Villarreal, Mikel; Cerrato, Javier Univ. del País Vasco. Dpto. de Psicología Social. Sarriena s/n. 48940 Leioa 

BIBLID [1137-439X (2003), 23; 89-106] Zainak. 23, 2003, 89-106

 Recep.: 26.06.02 Acep.: 19.08.02

1. CRÍTICA A LA VISIÓN ECONOMICISTA DEL DESARROLLO Y DE LA SOSTENIBILIDAD

El origen del concepto de "desarrollo sostenible" se encuentra en el campo de la gestión de recursos naturales. Desde 1988 se empezó a aplicar al campo económico y social siguiendo la definición del "Reporte Brundtland" (1983): "el desarrollo que satisface las necesidades del presente, sin comprometer la capacidad para que las futuras generaciones puedan satisfacer sus necesidades". I. Sachs, consultor en temas medioambientales de las Naciones Unidas, propuso en 1974 el término "ecodesarrollo" como compromiso entre producción y ecosistema. Por presiones políticas se sustituyó por "desarrollo sostenible" que provenía de la Economía para describir la supuesta necesidad de desarrollo "sin fin", entendido como "crecimiento cuantificable". Y "sostenible" pretendía media entre ambientalismo y desarrollismo (Sachs, I. 1994). Desde entonces se ha venido hablando de tres tipos de sostenibilidad: ecológica, económica y social, o sea, la distribución adecuada de costos y beneficios entre la población actual y futura (equidad intra e intergeneracional). Y desde entonces el concepto ha sido muy criticado por su ambigüedad (O’Riordan 1988) o por su uso retórico (Dixon & Fallon 1991). Los críticos (Sachs 1992, Norgaad 1994) afirman que no es posible aunar "sostenibilidad" y desarrollo en un sistema que origina homogeneización cultural y destrucción ambiental. El desarrollo económico no es algo deseable e irrenunciable sin más, la sostenibilidad no es solo cuestión de eficiencia y desarrollo económico sino de equidad. Equidad es inversión en capital humano (material, social, simbólico): inversión en salud, en vivienda, en educación, en igualdad, en participación y representación política... Una inversión para acumular y mantener un capital "humano" que produzca riqueza social y personal. Y el espacio privilegiado para este desarrollo sostenible psicosocial (personal, cultural y social) es la ciudad. El capital que pueden y deben promover las estrategias locales es, en primer lugar, el capital simbólico y social (se supone que los otros, el financiero sobre Apodaka, Eduardo; Villarreal, Mikel; Cerrato, Javier: La sostenibilidad psicosocial de la ciudad Zainak. 23, 2003, 89-106 91 todo, están fuera del alcance directo de los poderes locales...). Un trabajo encaminado a crear una riqueza de tipo psicosocial, en la que destacan las redes sociales y la identidad local, fenómenos que confieren a la ciudad cohesión y corresponsabilidad social, por un lado, y personalidad y atractivo físico y socioeconómico, por otro.

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