La farsa del progreso minero amenaza a Tilcara
La antropóloga y activista ambiental María Victoria Veracierto, vocera del colectivo pueblo por la Aguas, explica lo que sucede en Jujuy con la minería a cielo abierto y las graves consecuencias ambientales que traerían los nuevos proyectos de explotación de uranio en la Quebrada de Humahuaca.
Por María Victoria Veracierto, vocera del colectivo Pueblos por el Agua, integrada por comunidades indígenas y vecinxs de los territorios de la Puna, Quebrada y los Valles.
Después de 13 años de lucha y defensa de los bienes comunes, las localidades de la Quebrada de Humahuaca estamos movilizándonos ante una nueva avanzada minera. La situación es alarmante: dos minas metalíferas en trámite aparecen en el catastro minero de la provincia de Jujuy.


¿Cuál es el plan? Sacar el uranio de la Quebrada, llevarlo hacia el este por el camino que acaban de abrir hasta Formosa y de ahí sale por el Paraná para Atucha o venderlo a los países que todavía utilizan energía nuclear. En eso quieren convertir a la Quebrada de Humahuaca, Patrimonio Cultural de la Humanidad. Diez mil años de presencia humana en este lugar sin minería, sin su ‘progreso’. Cada vez que hay más ‘desarrollo’ y ‘progreso’, hay más pobres.
En Susques la gente ya está diciendo que no hay agua y que no se cumplen los contratos de trabajo.
El gobernador Gerardo Morales dijo que no había cambiado la Quebrada de Humahuaca por vacunas. ‘La Quebrada no se toca’, aseguró. Pero la están recontra toqueteando y no solamente con uranio. Tenemos tres explotaciones más de plomo, cobre, hierro, sinc, plata. La Mina Aguilar cerró en febrero y dejó un pueblo completo sin trabajo, con la tierra arrasada que no sirve para nada, con todas sus napas contaminadas.
Hoy en las mineras Proyecto Chinchillas (a cielo abierto) y Exar (extrae litio), los trabajadores están de paro, en huelga de hambre, acampando en la puerta, con un frío bajo cero, reclamando lo que les habían prometido: emplear gente del lugar, hacerles hoteles. Ese es el ‘progreso’ que traen las mineras.
Lo mismo sucede en Susques. La gente ya está diciendo que no hay agua, ni si quiere cumplen con los contratos de trabajo. Las personas se ilusionan pensando que van a tener un puesto en la mina y consiguen empleo los primeros tres o cuatro meses cuando las empresas necesitan albañiles. Después los echan a todos y necesitan técnicos, que acá no hay, los traen de otros lados. Las señoras creen que les van a vender sus empanadas a los mineros y no, son las esposas de los políticos que arman su empresa de catering y les venden su comida a las mineras y son los políticos lo que les alquilan las máquinas, las camionetas. Es un negocio de ellos, al pueblo le dan algunas migajas.

Comentarios
Publicar un comentario